K:
─¿Y te quieres tan poco como para no resolver esos asuntos, Violet?─ preguntó, arqueando una ceja sin aminorar el paso, pero con una sonrisa cínica y chocante, que sólo daba ganas de golpearlo en la cara, con una silla─. Desprecio a mis asuntos pendientes, y luce como un buen lugar─se encogió de hombros, como si no la hubiera insultado antes─. Es un sitio agradable, pero sólo cuando está solo. No me gusta la gente─comentó en una dulzona.